20 de diciembre de 2007

Feliz Navidad


FELIZ NAVIDAD
Artículo escrito por: Gary Williams
Mateo interrumpe su relato de los eventos precedentes al nacimiento de Jesús para informarnos que, en cumplimiento de la profecía de Isaías 7:14, a Jesús se le llamaría "Emanuel", literalmente "Con nosotros, Dios" (Mt. 1:23; este es el orden de las palabras tanto en el nombre hebreo como en la traducción que Mateo da luego en griego). Como se puede ver en las versiones de la Biblia que no sean la Reina-Valera, el v. 23 no dice "Y llamarás su nombre Emanuel", sino "Y llamarán su nombre", es decir, la gente lo llamaría "Emanuel". ¿En qué sentido lo llamarían "Con nosotros Dios"? Para contestar la pregunta, primero procuraremos entender la profecía en su contexto original en los tiempos de Isaías. Luego volveremos al Evangelio de Mateo para ver cómo Jesús fue Emanuel, es Emanuel y siempre será Emanuel. Al hacerlo veremos enseñanzas de Mateo cruciales para nuestra fe, para la transformación de nuestra vida y para nuestro servicio a Dios.
1) La profecía en Isaías 7:14
a) El contexto histórico: Acaz, rey de Judá, y su pueblo tenían mucho temor ante una invasión por Israel y Siria en el año 734 a.C. (7:1-2).
i) El v. 1 resume toda la invasión, incluyendo su fracaso, pero los vv. 2-16 hablan del tiempo del inicio de la invasión, cuando Acaz y Judá temían que sería un éxito.
ii) "Efraín" (v. 2) es otro nombre de Israel, el reino del norte.
iii) Acaz temía porque el plan de Rezín y Peka era conquistar Judá, repartirlo entre ellos y poner en el trono a un rey títere en lugar de Acaz (vv. 5-6). Probablemente pensaban matar a Acaz.
b) El mensaje de Jehová para Acaz: el plan de Rezín y Peka no prosperará (7:4, 7), pero para quedar firme en su reino Acaz tiene que confiar en Jehová (7:9).
c) El ofrecimiento de Jehová para animar la fe de Acaz: cualquier señal que Acaz pidiera (Is. 7:10-11).
d) La respuesta de Acaz: "no pediré" (Is. 7:12-13). No quería pedir porque temía que Jehová daría la señal pero que no podría defenderlo de los invasores. Por eso, él pensaba más bien aliarse con Asiria para que Asiria lo librara de los invasores (2 R. 16:5-8), aunque los profetas repetidas veces advertían a los reyes de Judá de que no deberían entrar en alianzas con naciones paganas.
e) La promesa de Jehová: dentro de un año se vería que Jehová libraba a Judá de los invasores (7:14) y dentro de pocos años la liberación sería completa y la tierra de los invasores sería abandonada (Is. 7:15-16). La profecía evidentemente tenía que ver con lo que sucedería en los próximos meses y años, no con el nacimiento de Jesús más de siete siglos después. De modo que en su contexto original "la virgen" no se refería a María, sino genéricamente a cualquier virgen de Judá. La promesa del v. 14 era que en el tiempo que una virgen tardara en concebir y dar a luz (o sea, no mucho más de nueve meses), la situación ante la invasión cambiaría tanto que las madres llamarían a sus hijos "Emanuel", "Con nosotros (está) Dios" (en hebreo normalmente se omite el verbo "estar" cuando se sobreentiende), o sea, "Dios está obrando poderosamente a nuestro favor" (ver, por ejemplo, Gn. 39:2; Ex. 3:2; Jue. 6:17).

2) Jesús fue Emmanuel durante su estancia física en la tierra. Mateo 1:23 señala un cumplimiento de la profecía aún más impresionante que el cumplimiento indicado en el contexto original de Isaías 7.
a) En este caso, una virgen concibió y dio a luz siendo todavía virgen (Mt. 1:18-20, 24-25).
b) En este caso, el hijo nacido fue el medio por el cual Dios estaría con su pueblo, obrando poderosamente a su favor.
c) En este caso el hijo nacido era Dios. Mateo sugiere esto indirectamente en 1:2-20, particularmente por su uso del verbo "engendrar".
i) En el texto griego el verbo "engendró" se repite en cada generación mencionada en 1:2-16, literalmente así: "Abraham engendró a Isaac, e Isaac engendró a Jacob, y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, y Judá engendró…" (nuestras Biblias omiten muchas de las repeticiones de "engendró" en aras de un mejor estilo en castellano). La repetición pone mucho énfasis en este verbo y en el hecho de que cada hijo fue engendrado por un padre.
ii) Sin embargo, el v. 16, al final de la lista, no dice "y José engendró a Jesús", sino "a José, marido de María, de la cual fue engendrada (traducción literal) Jesús". El lector, entonces, se queda preguntándose: ¿y quién sería el padre que engendró a Jesús? La respuesta viene en el v. 20: "lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es". De modo que desde el inicio Mateo indica que en algún sentido Jesús era divino. Como veremos, ampliará esta explicación más adelante en otras partes de su evangelio.
d) En este caso Dios estuvo presente con su pueblo físicamente por más de 30 años.
e) En este caso Dios obró en Jesús a favor de su pueblo aún más poderosamente que en Isaías 7, pues Jesús salvó a su pueblo de sus pecados (1:21). Como muestra Mateo en el resto de su evangelio, Jesús hizo esto mediante sus enseñanzas, sus sanidades y sus expulsiones de demonios, pero especialmente por su muerte y su resurrección (Mateo 26-28). En la salvación que obró Jesús, él fue Emanuel, Dios con nosotros, obrando poderosamente a nuestro favor. (Sin embargo, Jesús no sólo fue Emanuel durante su estancia en la tierra, sino que…)

3) Jesús todavía es Emmanuel (Mt. 18:20).
a) Jesús es Dios. La promesa de Jesús de estar en toda reunión convocada en su nombre implica que Jesús es omnipresente y, por lo tanto, Dios. Además, la promesa del v. 20 evoca una enseñanza de los rabíes del tiempo de Jesús: donde dos o tres se congregaran para estudiar la Torá, Dios estaría en medio de ellos. Los lectores judíos de Mateo conocían esta enseñanza, oirían su eco en el v. 20, y concluirían que Jesús aquí reclamaba ser el Dios que estaría presente en medio de sus discípulos.
b) Jesús prometió estar con sus discípulos en sus reuniones, es decir, obrar poderosamente en esas reuniones. Así hoy, cada vez que nos reunamos en el nombre de Jesús, él está presente para obrar poderosamente entre nosotros, contestando nuestras oraciones (v. 19) y transformando nuestras vidas. (Además…)

4) Jesús seguirá siendo Emanuel siempre (Mt. 28:17-20).
a) Mateo concluye su evangelio recogiendo el tema de Emanuel, pues la última oración del evangelio es la promesa de Jesús de estar con nosotros, y eso lo hará todos los días, hasta el fin del mundo (v. 20).
b) Aquí Jesús particularmente promete obrar poderosamente en nuestros esfuerzos por llevar a cabo la misión que él nos ha encomendado: hacer discípulos en todas las naciones, bautizándolos (es decir, conduciéndolos a creer en Jesús e identificarse como sus discípulos
c) Jesús promete estar con nosotros como Dios omnipotente. Aceptó la adoración de sus discípulos (v. 17), tiene toda autoridad (v. 18), es del mismo nivel que el Padre y el Espíritu Santo (v. 19), y es omnipresente (v. 20).

CONCLUSIÓN.
En esta navidad celebremos a Emanuel, el Dios Hijo que vino a estar con nosotros, obrando poderosamente para salvarnos de nuestros pecados; que está con nosotros para obrar poderosamente en nuestras reuniones convocadas en su nombre, y que siempre estará con nosotros obrando a través de nosotros en el cumplimiento de la gran comisión. Confiemos en él para recibir la salvación de nuestros pecados; estemos a la expectativa de su poderosa obra en nuestras reuniones; y participemos en el cumplimiento de la gran comisión, confiando que él obra poderosamente a través de nosotros cuando evangelizamos e instruimos a otros tocante a sus mandamientos. Jesús fue, es y siempre será Emanuel, "Con nosotros está Dios".

Seamos fieles compartiendo a Emanuel en esta Navidad,

Teologia e Historia

#Frases