Fuente:
Cristianismo Común y Corriente
La esencia del pecado es independizarse de Dios, el fracaso en ser dependientes de él. Los adictos sexuales no pasan de ser sanos a insanos por causa de una enfermedad denominada adicción. Ellos se niegan a aferrarse a Dios como la única persona que puede satisfacer sus anhelos más profundos. Este rechazo de aferrarse a Dios como la única persona que puede satisfacer sus anhelos más profundos y aliviar el dolor relacional no se originó en una familia mas constituida, sino en su vergonzoso y engañoso corazón. Y todos tenemos este corazón.